Tu app puede estar en la clase 9 y, aun así, dejar sin cubrir una parte clave de tu negocio. La elección depende de qué entregas al usuario: software, acceso online, intermediación, formación o servicios financieros.
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9, 42 o ambas: decide por lo que entregas
La tecnología no decide la clase; importa lo que el público compra, descarga o contrata.
App: clase 9
La Clase 9 suele ser la principal cuando el cliente descarga e instala una aplicación en móvil, ordenador o tableta. Una app de App Store o Google Play puede encajar aquí aunque se conecte a Internet: lo decisivo es que existe software instalado en el dispositivo. Un término orientativo es software para la gestión de tareas .
SaaS y nube: clase 42
La Clase 42 suele corresponder al software como servicio o SaaS: el usuario accede con navegador o credenciales a una herramienta alojada en servidores, sin adquirir una copia instalable. Una redacción orientativa sería software como servicio [SaaS] para la gestión de tareas ; también pueden entrar PaaS, alojamiento en la nube y desarrollo de software para terceros.
Cuándo pedir las dos clases
Pedir Clase 9 y Clase 42 tiene sentido cuando existen dos entregables reales, como una app para uso sin conexión y una plataforma web de pago para equipos que sincronizan proyectos. No basta con compartir marca o base de datos: el público debe poder identificar ambos productos o servicios.
Una app móvil puede necesitar solo Clase 9, solo Clase 42 o ambas. La pregunta útil es: “¿el cliente descarga software, accede a software online o hace ambas cosas?”.
En un registro de marca para apps , no hay una clase automática por el mero hecho de que el negocio sea tecnológico. Las clases de marca para software se eligen según la forma en que se ofrece la solución: la clase 9 de Niza suele cubrir el programa que el usuario descarga e instala, mientras que la Clase 42 puede cubrir el acceso temporal a una aplicación web, una herramienta SaaS o determinado software en la nube .
Por ejemplo, una aplicación de control de gastos puede describirse en Clase 9; si la empresa también permite usar un panel online alojado en sus servidores, conviene valorar una redacción específica de SaaS en Clase 42.
Matriz para cada modelo digital
No existe un paquete obligatorio para startups: las clases complementarias solo entran si la empresa presta realmente un servicio distinto.
Árbol para decidir la clase principal
Empieza por la acción del usuario:
si descarga e instala software, revisa Clase 9
si accede temporalmente a una herramienta online, revisa Clase 42; si la plataforma conecta compradores y vendedores o realiza tareas comerciales para terceros, revisa Clase 35
si vende cursos, tutorías o contenidos formativos, revisa Clase 41
Clases por modelo de negocio
Modelo digital Clase principal Complementaria Término para validar App instalable de productividad 9 42, si hay SaaS software SaaS de facturación 42 9, si hay app funcional software como servicio [SaaS] API ofrecida a clientes 42, si se presta acceso a una plataforma, infraestructura o software online 9, si se entrega software plataforma como servicio [PaaS] o software como servicio [SaaS], según la función que se valide Marketplace 35 42 mercados en línea para compradores y vendedores E-learning con cursos 41 42 y/o 9 servicios de educación mediante cursos en línea Fintech 36, si presta pagos, inversión, seguros u otros servicios financieros; 42, si proporciona tecnología financiera a terceros 9, si hay software servicios financieros; software como servicio [SaaS], según la actividad real
La Clase 35 cubre mercados en línea para compradores y vendedores, publicidad y ciertos servicios de gestión comercial. La Clase 41 cubre educación y formación: una plataforma que vende cursos, clases grabadas o tutorías puede necesitarla, aunque también use software propio de Clase 42.
La clase complementaria debe responder a una función que el titular presta de verdad, no al nombre comercial del producto. Una plataforma web que permite a comercios publicar ofertas y facilita el encuentro con compradores puede requerir Clase 35 por el servicio de mercado en línea, además de Clase 42 si se ofrece el uso de software online como servicio. Del mismo modo, una API puesta a disposición de clientes para que integren funciones en sus propios sistemas suele analizarse en Clase 42 cuando se proporciona acceso a una plataforma o infraestructura tecnológica; si además se entrega un kit de desarrollo o software instalable, puede ser pertinente revisar la Clase 9.
El motivo de cada clase debe poder explicarse mediante una funcionalidad concreta y accesible al cliente.
En fintech, la pregunta decisiva es quién presta el servicio principal al usuario final. Si la empresa ofrece pagos, transferencias, custodia, seguros, inversión o información financiera como actividad propia, debe analizarse prioritariamente la Clase 36, sin perjuicio de que el software o el SaaS añadan las clases 9 o 42. En cambio, una empresa que vende a bancos o comercios una aplicación web para prevenir fraude, verificar identidad o automatizar conciliaciones puede estar prestando principalmente un servicio tecnológico de Clase 42.
La misma interfaz digital no determina por sí sola la clase: importa si el cliente contrata tecnología o un servicio financiero regulado.
Redacta términos que la oficina acepte
Una clase correcta puede llevar una lista incorrecta, por lo que conviene validar los términos antes de presentar.
De frase comercial a servicio concreto
Evita expresiones como “solución digital integral” o “plataforma tecnológica para todo tipo de negocios”. Parte de la función real: “ayudamos a equipos a organizar tareas” puede convertirse en software para la gestión de tareas en Clase 9 o software como servicio [SaaS] para la gestión de tareas en Clase 42.
OEPM y EUIPO: mismo sistema, práctica distinta
La Ley 17/2001 regula la marca nacional española ante la OEPM y el Reglamento (UE) 2017/1001 regula la marca de la Unión Europea ante la EUIPO. Ambas usan Niza, pero la marca española cubre España y la de la Unión Europea exige valorar anterioridades en todos los Estados miembros. TMclass orienta sobre expresiones aceptadas, pero no sustituye la revisión del caso concreto.
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Evita clases de más y lagunas de uso
Más clases no significan más protección útil.
El mito de pedir 9 y 42 siempre
Pedir Clase 9 y Clase 42 para toda startup encarece solicitudes que no reflejan la actividad real. Una app sin SaaS puede no necesitar Clase 42, mientras que un SaaS usado solo en navegador puede no requerir Clase 9. Además, tras cinco años de registro, la marca puede quedar expuesta a una acción por falta de uso para productos o servicios no utilizados.
Checklist antes de presentar
Describe qué descarga, contrata o recibe el cliente final. Separa software, SaaS, marketplace, publicidad, formación y servicios financieros. Comprueba términos de la edición 13 de Niza en TMclass o en la herramienta aplicable. Busca marcas anteriores parecidas en los territorios donde venderás. Calcula el coste de una, dos y tres clases antes de aprobar el presupuesto. Valora si podrás demostrar uso real de cada servicio dentro de cinco años.
Esta guía no basta si el negocio presta pagos, seguros, servicios de salud o inversión, porque pueden entrar clases reguladas como la Clase 36 y normas sectoriales adicionales. Tampoco sustituye el análisis de un conflicto con una marca anterior ni protege una invención técnica, que puede exigir estudiar patentes, secreto empresarial, derecho de autor o diseño.
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Preguntas comunes
¿Qué es la clase 42 de niza?
La Clase 42 incluye SaaS, PaaS, alojamiento en la nube y desarrollo de software. Suele encajar cuando el usuario accede temporalmente a una herramienta por Internet sin descargar el programa.
¿Una app móvil necesita clase 9 y clase 42?
Una app móvil necesita ambas clases solo si ofrece software y un servicio SaaS distinto o complementario. Si solo se descarga e instala, normalmente se estudia Clase 9; si solo funciona como servicio online, Clase 42.
¿Cuándo necesita un marketplace la clase 35?
Un marketplace puede necesitar Clase 35 cuando conecta compradores y vendedores o presta gestión comercial para terceros. Si solo ofrece una herramienta tecnológica interna, la actividad puede quedar centrada en Clase 42.
¿La marca protege el código de mi aplicación?
La marca no protege el código de una aplicación, sino su nombre, logotipo u otro signo distintivo para clases concretas. El código puede tener protección por derecho de autor, y una solución técnica nueva puede requerir analizar una patente.
Elige cobertura útil antes de pagar
La elección debe seguir el servicio, no la etiqueta “startup”.
Lo esencial: Clase 9 describe software y Clase 42 describe acceso online a software o servicios tecnológicos. Lo esencial: Clase 35 puede ser decisiva en marketplaces, publicidad y gestión comercial para terceros. Lo esencial: Clase 41 debe revisarse cuando el negocio vende formación, cursos o contenidos educativos. Lo esencial: valida la edición 13 de Niza y cada término en TMclass antes de presentar. Lo esencial: una búsqueda de anterioridades y un listado ajustado evitan tasas sin cobertura real.
Lecturas adicionales
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